EL MARATÓN DE BOSTON



EL MARATÓN DE BOSTON

 

1897 es el primer año que se corre el maratón de Boston. Un maratón importante entre los maratones. Importante porque está dentro de la lista de los World Marathon Majors. Y no es que los demás maratones no lo sean, pero este tiene una magia especial. Los corredores solemos ser de retos y para correr Boston hay que cumplir un reto antes de poder asistir, y es el de calificar.
 Es un maratón que requiere de un tiempo determinado para correrlo. Este tiempo depende de la edad y la rama. Son tiempos exigentes para un corredor aficionado, pero no imposible si se trabaja y se entrena. Por ello muchos lo llaman "la élite de los maratonistas amateurs". Además es el  más antiguo en la historia de los maratones. Este año se celebra su edición número 120.
 En la actualidad el maratón de Boston cuenta con un cupo de 30 mil corredores. El primer año que se corrió contó con tan sólo 17 participantes. Ya por tradición se corre el tercer lunes de abril, el Día Patriota en Estados Unidos. Es un día en que Boston se pone de fiesta. 

 

¡LA FIESTA DE LOS MARATONISTAS!

 

Es un maratón que inicia en la ciudad de Hopkinton y llega al centro Boston. El camino es lineal aunque nada fácil, cuenta con colinas cortas y prolongadas, con bosques, pueblos y puentes hasta llegar al centro de Boston. La calle Boylston Street  recibe a los maratonistas con una majestuosa META, en donde el unicornio se puede ver tanto en el piso como en el arco. Ese unicornio que embellece la medalla y el cual es muy significativo para quienes corremos el maratón.
Boston pude presumir que fue el primero en tener a una mujer corriendo la distancia emblemática de 42 kilómetros y 195 metros. Su nombre es Roberta Gibb, atleta que nace en Cambridge, Massachusetts. Tiempo después se muda a San Diego California, pero en 1966 decide viajar a su ciudad natal para correr el maratón sin número, pues en esa época NO SE PERMITIA  que la mujer corriera una distancia tan larga. Ella sin que nadie se diera cuenta  se coloca en el arranque y cuando dan el disparo de salida se incorpora para salir con los demás corredores y cruza la meta vestida con sudadera y short para no ser descubierta. 
 
Fue hasta el año 1967 que de manera "Oficial" Katherine Switzer, quien para no ser descubierta se inscribe al maratón con sus  iniciales y lo corre con un número. 
Katherine corre el maratón; sin embargo en el recorrido uno de los organizadores al percatarse que había  una mujer corriendo,  entra enojado  y la empuja para sacarla gritándole: "¡Salte de mi carrera!" A su rescate llega su entrenador y novio quien le  grita: "Corre lo más rápido que puedas”. Así ella logra terminar el maratón y ser recordada como la primera mujer que corre un maratón portando un número.
Boston es caracterizada por ser una ciudad de universidades, así que durante el trayecto es común ver a los universitarios apoyando a los corredores. Otra tradición es ver a casi a la mitad del recorrido a las chicas universitarias ofreciendo besos gratis a los corredora varones, varios de ellos suelen bajar ritmo y parar unos segundos para recibir algún beso de una de ellas.
 
En el Km 32 se encuentra  la famosa colina "Rompecorazones", una subida que no necesita mayor descripción que el mismo nombre. Es una de las pendientes más prolongadas en uno de los kilómetros más difíciles, pues es justo en esos kilómetros donde el corredor comienza a cansarse, pero el ánimo de los lugareños y las ganas de terminar hacen que esa pendiente sea superada.
 
Uno de los sucesos más tristes del maratón ocurrió el 15 de abril del 2013, año en que dos personas desalmadas cometen un acto terrorista al colocar bombas en la meta,  provocando muertes, heridos y tristeza para el maratón. Sin embargo  a pesar de la tristeza Boston se pone de pie, y en 2014 se lleva a cabo el maratón, sin miedo y con una demanda mayor que en otros años, lo que hace que ese año se abran más cupos y corran 36 mil corredores para demostrar que no hay miedo entre los participantes. Y para comprobar que aunque hay gente mala, hay más gente buena, dispuesta a ayudar y a ser fuerte.
 
Sin duda el maratón de Boston es uno de los maratones más especiales dentro de la lista. Correrlo implica esfuerzo como cualquier otro, pero con el orgullo de haber calificado para poder ser de los afortunados que reciben en el cuello la medalla con el unicornio del maratón de Boston.
 
ALEJANDRA HERNANDEZ